Caserit’s hoy quiero compartir con ustedes algo que tengo escrito hace ya bastante tiempo, espero les parezca interesante:

La adulación según el diccionario “es un hecho o dicho con intención de agradar a otro, generalmente para obtener algún beneficio”. El adulón es esencialmente “un acomodado”, conviene conocerlo con pelos y señales, de la cabeza a los pies, porque como dijo Quevedo: “Bien puede haber puñalada sin lisonja, pero muy pocas veces hay lisonja sin puñalada”.

Según Winston Churchill, “el adulador es el enemigo de la peor clase”.

La Biblia abunda en expresiones, citaré una de Eclesiastés 7:5 “Mejor es la corrección del sabio que la adulación del necio”. Los elogios que nos hacen debemos tratarlos como los perfumes, hay que respirarlos pero no tragarlos.

– ¿Conoces la anécdota de Diógenes?- Un día el filósofo comía su habitual almuerzo de repollo cocido, cuando fue visitado por Aristipo, éste, al sorprenderse de la frugalidad de Diógenes le dijo:

– Diógenes, si adularás a los poderosos no necesitarías de comer repollos.

– Si comieras repollos, le contestó, no necesitarías adular a los poderosos.

El adular a los poderosos e influentes es lo más común en este mundo de sometidos y genuflexos. Pero hay otra adulación peor, adular al pueblo ignorante, entonces, el adulador se vuelve demagogo y ésta es la nota típica del político criollo. Todo lo contrario del estadista que no promete pero realiza.

Nosotros tenemos demasiada experiencia en ello, todavía estamos pagando los platos rotos en este sentido. A un demagogo dale una tribuna y un micrófono y ganará las elecciones. La imbecilidad de los adulados se encargará de ello.

¿Quién no conoce al adulón convertido en el “corre, ve y dile” del superior? En la oficina, en el colegio, en la fábrica y hasta en el convento, vive fisgoneando vidas ajenas para llenarles la cabeza con dimes y diretes. El adulón lleva al servilismo a la enésima potencia, es un esclavo nato, nació para inspector de zócalos, si es necesario arrastrarse para conseguir algo lo hará sin el menor reparo.

Su postura es la genuflexa. No se arrodillará ante Dios pero si lo hará frente al caudillo. Es el lamebotas del superior, no es fiel, es sumiso. Ser adulado es calentarse con fuego de bengala. La adulación es pan para hoy y hambre para mañana.

El adulón como el gato te halaga con la cola y te araña con las manos.

Tenía razón Montesquieu al decir: “Cuando en un país resulta más ventajoso adular, que cumplir con el deber, entonces, todo está perdido”. Puede que a fuerza de golpes y fracasos aprendamos a vivir.

Termino esta reflexión con el poeta:

“Y advertid que es baja acción,

que solo a una fiera toca,

madre de engaño y traición,

el halagar con la boca;

y matar con la intención”

¿Es también una virtud?

Bueno caserit’s que tengan un día interesante!

Ciao!

Lexxinho, NUNCA GENUFLEXO!!